miércoles, 15 de junio de 2011

Resumen bibliográfico María José

Parte 02: INVESTIGACIÓN

Investigación / Resumen bibliográfico


¿Qué es la sostenibilidad?

La palabra sostenibilidad resuena por todas partes, hay personas que la proyectan como un idealismo radical y otras que creen que es sólo una moda pasajera.

El término “sostenibilidad” se puede definir de varias maneras, pero quizá la descripción más sencilla sea: el uso equilibrado del capital natural, social y económico para lograr el bienestar continuado del planeta y de las generaciones futuras.

Según el Oxford English Dictionary en su actualización de 2002, la definición de sostenible es:
1. De relativo a, o que designa formas de actividad económica y cultural humanas que no conducen a la degradación medioambiental y evitan especialmente el agotamiento a largo plazo de los recursos naturales.
2. Utilización y desarrollo de los recursos naturales de manera compatible con el mantenimiento de los mismos y con la conservación del medio ambiente para las generaciones futuras.

“Respetuoso con el medio ambiente”, “verde”, “ecodiseño” y otras expresiones similares se utilizan con frecuencia para hacer referencia a los procesos y los conceptos que valoran la responsabilidad medioambiental. Algunos diseñadores y expertos prefieren utilizar estos términos además de, o en lugar de, “sostenible”. Aunque no sea incorrecto, es importante entender que términos como “verde” y “ecológico” se refieren sobre todo al medio ambiente, mientras que el concepto de sostenibilidad contempla también las implicaciones sociales y económicas de los materiales utilizados, el diseño y los procesos de producción.

Introducción del libro “Sostenible: un manual de materiales y aplicaciones prácticas para los diseñadores gráficos y sus clientes”, de Aaris Sherin.


La sostenibilidad es una consecuencia de una serie de factores históricos, por los cuales hoy se toma conciencia, tales como: el cambio climático, el agujero del ozono, el consumo de recursos no renovables o la pérdida de biodiversidad etc. Ésta avanza hacia la compatibilización entre la prosperidad del ser humano y la fecundidad de la naturaleza, ambas en un sentido local y global. Pero la reacción del hombre es claramente insuficiente. Depende de los diseñadores unirse y comenzar a aplicar prácticas sostenibles en diversos niveles.

Pág. 141 del libro “Diseño Ecológico”, de Joaquim Viñolas Marlet.


El ejercicio del diseño sostenible no consiste sólo en hacer lo correcto; es también una forma de aprovechar un mercado emergente. Hank Stewart, de Green Team Advertising (Nueva York), ha observado un incremento en el número de marcas que se esfuerzan por integrar los ideales sociales y medioambientales como parte de sus valores esenciales de marca. En los últimos años, Nike, Chiquita y BP han decidido emplear prácticas productivas preferibles desde un punto de vista medioambiental para editar sus informes anuales, y muchas compañías que figuran en la lista Fortune 500 publican informes de sostenibilidad o de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) además de los informes anuales tradicionales. Los informes de RSC ponen de relieve el compromiso medioambiental y social de una empresa, y casi siempre exigen cierto grado de sostenibilidad en su producción.

Introducción del libro “Sostenible: un manual de materiales y aplicaciones prácticas para los diseñadores gráficos y sus clientes”, de Aaris Sherin.

Características generales de los productos ecológicos

Para que un producto sea sostenible tiene que ser en aspectos generales:

Lógicos y necesarios: Esto quiere decir que tanto el propio producto como las posibles soluciones formales que den respuesta a sus requerimientos tienen que responder a una lógica de diseño basada en el sentido común y la funcionalidad, entendida ésta en el sentido más amplio posible.

Respetuosos y limpios: Los ecoproductos tienen que expresar y resolver un nuevo tipo de diálogo entre el hombre y la naturaleza, y también un nuevo tipo de relación del hombre consigo mismo. Esto supone considerar las implicaciones medioambientales y minimizar el impacto negativo sobre la vida y sobre el hombre, asumir las reglas del juego de la naturaleza y respetar el equilibrio de los ecosistemas y los ciclos de renovación naturales. Se dice que un producto ecológico tiene que ser biocompatible, lo cual quiere decir que tiene que ser respetuoso en el sentido de que no agreda contra la vida; y limpio, es decir, que debe contaminar lo mínimo posible a lo largo de las distintas fases productivas.

Alternativos: Cualquier producto que incorpore alguna mejora en la reducción del impacto medioambiental o que contribuya a fomentar la nueva dimensión ecológica debe resultar accesible económica y socialmente para poder convertirse en una alternativa frente al resto de los productos que se encuentran en el mercado y que prescinden de este valor agregado.

Desmontables y reciclables o reciclados: Tienen que estar diseñados y producidos de manera que quede garantizada la desmontabilidad de las piezas y componentes, así como la capacidad de separación de los diversos materiales integrantes, ya que ello resulta primordial de cara a facilitar el mantenimiento, la reparación y, al final de la vida útil del producto, el reciclaje.


Pág. 183 - 189 del libro “Diseño Ecológico”, de Joaquim Viñolas Marlet.


¿Qué hace que un producto sea sostenible?


Como diseñadores y consumidores, podemos combinar todo lo bueno de la tecnología moderna con la artesanía tradicional. Estos conocimientos y tecnología pueden aplicarse para ahorrar energía, emplear con eficiencia los materiales, generar energías limpias y desarrollar prácticas sostenibles de trabajo, mediante la selección de productos que desafíen las tendencias del diseño contemporáneo, a la vez que progresemos cuidando de la Tierra.

Las siguientes características y credenciales ecológicas hacen que un producto sea sostenible:

Biodegradable: Se aplica a los productos cuyas sustancias orgánicas pueden devolverse a la tierra al término de su vida útil con el fin de que otros organismos vivos los descompongan.

Comercio justo: Se refiere a los productos que han sido elaborados en un entorno que garantiza unas condiciones de trabajo honradas y dignas, una remuneración justa y un desarrollo sostenible para los trabajadores y los artesanos implicados.

De origen local: El empleo de materiales de origen local evita el transporte aéreo, ahorra energía y reduce materiales de embalaje, a la vez que favorece el fomento de la industria local. Muchas personas son conscientes de las ventajas que implica consumir alimentos de origen local, y los mismos beneficios pueden aplicarse al empleo de materiales.

Bajo consumo energético: Las bombillas de bajo consumo energético emplean menos del veinte por ciento de energía que una bombilla convencional, y duran hasta quince veces más. Por otra parte, los diodos LED ahorran todavía más, ya que gastan menos energía y duran hasta sesenta mil horas. Decidirse a utilizar bombillas de bajo consumo o diodos LED es la forma más fácil de reducir de manera inmediata nuestra huella de carbono.

Bajo en residuos: La fabricación de productos resulta en grandes cantidades de materiales de desecho. Los artículos bajos en residuos gestionan de una forma responsable sus productos de desecho. Los diseñadores reutilizan o reciclan los recortes, gracias a lo cual reducen el volumen de residuos que sus técnicas de fabricación generan.

Sin sustancias tóxicas: Son aquellos productos realizados con materiales de cultivo ecológico o los productos que no contienen químicos dañinos.

Reciclable: Si un producto es reciclable, puede convertirse en una fuente de materia prima al final de su vida útil. Muchos materiales, incluidos el vidrio, el papel, el plástico, el metal, los tejidos y las piezas electrónicas, son reciclables. Aunque el reciclaje es un avance positivo, requiere grandes cantidades de energía y no basta con que simplemente confiemos en reciclar todo lo que utilicemos cuando ya esté en desuso.

Reciclado: A medida que seguimos produciendo cantidades inaceptables de residuos, muchos diseñadores buscan maneras de procesar materiales viejos para convertirlos en nuevos productos, con el fin de prevenir que materiales potencialmente útiles acaben siendo descartados. En un sentido estricto, el reciclaje produce una nueva fuente del mismo material, es decir, de vidrio, papel, plástico, metal y tejido. Los críticos a menudo alegan que el proceso de reciclaje también consume grandes cantidades de energía, de modo que muchos diseñadores recuperan los materiales y los reutilizan directamente para crear nuevos productos, con lo que eliminan el gasto energético que implicaría su reciclaje.

Buena gestión de recursos: Para vivir de una forma responsable con el medio ambiente, los recursos del planeta deben usarse a un ritmo que permita su regeneración. El bambú y la lana pura 100% son ejemplos de productos con buena gestión de recursos. Al comprar productos hechos con materiales renovables, es importante tener en cuenta no sólo el material con el que están fabricados sino la forma en la que esos materiales han sido producidos, obtenidos, cosechados y tratados posteriormente a su obtención.


Introducción del libro “Diseño Ecológico: 100 ejemplos”, de Rebecca Proctor


Moda y sostenibilidad

La moda refleja el espíritu de la vida contemporánea, y la ecología y la sostenibilidad son temas clave en la sociedad actual. Preocupaciones que antes solo eran relevantes para pocos activistas comprometidos ahora se han convertido en temas latentes que afectan a nuestra perspectiva sobre todo lo que consumimos. Lo que empezó como una tendencia será muy pronto una paste real del mercado que influirá sobre diseñadores, minoristas y sobre los consumidores en general.

Pág. 168 del libro “Telas para moda”, de
Clive Hallet y Amanda Johnston.


Cada vez estamos más concienciados sobre el impacto de nuestras acciones sobre los recursos naturales, y los consumidores sensibilizados empiezan a reaccionar ante la información que reciben sobre la sostenibilidad y la ética, apoyando a las marcas que apuestan por un perfil más sostenible. En el futuro, las marcas que no operen de forma responsable y con transparencia se arriesgan a perder cuota de mercado. El reto es pensar más allá de la creatividad inmediata y de los procesos técnicos que dan vida al producto y tomar consciencia del amplio contexto en el que éste se halla.

El sector textil y la moda son importantes fuentes de contratación de empleados y contribuyen significativamente a los sistemas económicos mundiales. Ahora, más que nunca, es de vital importancia que el diseñador o desarrollador del producto tome decisiones fundamentales basándose no sólo en la estética y las propiedades de la materia prima y su impacto en el medio ambiente y en las comunidades que generan el tejido.

La gran variedad de plantas sostenibles que se cultivan de forma competitiva está animando tanto a los diseñadores como a los consumidores. Existen varios tipos de fibras que se obtienen a partir de tallos y hojas de plantas. Algunas de ellas se han utilizado durante miles de años, mientras que otras son desarrollos modernos, procedentes de plantas que se están cultivando porque son sostenibles y muy beneficiosas para el medio ambiente.

Hoy en día el estilo y la sostenibilidad ya no se excluyen mutuamente.

Pág. 167 del libro “Telas para moda”, de
Clive Hallet y Amanda Johnston.


Tejidos: la materia prima de la moda

A lo largo de la historia, los seres humanos nos hemos vestido con tejidos naturales hechos de fibras animales o vegetales. Con el tiempo, el ingenio del hombre a la hora de desarrollar y procesar esta materia prima se ha agudizado.

Los tejidos sintéticos se inventaron en el siglo XX con la intención de imitar las cualidades de las fibras naturales y ofrecer una alternativa más barata y de menor mantenimiento. Nombres de marcas Dacron, Terylene, Orlon, Acrylan y Crimplene son ejemplos de tejidos creados a partir del principal grupo de sintéticos genéricos, que incluye la poliamida, el nailon, el poliéster, el acetato y el acrílico. Dichas fibras y filamentos derivan fundamentalmente del carbón y del petróleo. Como consecuencia de ello, las organizaciones del algodón y la lana han invertido en tecnología para el desarrollo de las fibras y en campañas de marketing para hacerse de nuevo con la cuota de mercado perdida tras la aparición de los tejidos sintéticos.

En las últimas décadas ha ido creciendo el interés por las fibras naturales a precios accesibles. En la actualidad, el avance de la tecnología aplicada a las fibras naturales, regeneradas o sintéticas de gran calidad ofrece maravillosas posibilidades que satisfacen la demanda de un complejo y creciente abanico de consumidores. El sofisticado desarrollo de las fibras sintéticas presenta un aspecto bastante distinto al de los tejidos naturales tradicionales, lo cual permite que ambos puedas utilizar de forma conjunta. Las combinaciones de microfibras (la nueva generación de sintéticos de primera calidad) con hilos regenerados, sedas, algodones y lino brindan nuevas posibilidades de estilos, manipulación y comportamiento de los tejidos. Asimismo, hoy en día la importancia del reciclaje ha impulsado la investigación para el desarrollo de sintéticos biodegradables.

Pág. 10 del libro “Telas para moda”, de
Clive Hallet y Amanda Johnston.


Fibras: la materia prima del tejido

Las fibras constituyen la materia prima esencial de todo tejido. Existen básicamente dos grandes tipos de fibras: las naturales, que a su vez se subdividen en vegetales, animales y minerales, y las químicas, que se obtienen mediante procesos químicos a partir de polímeros, ya sean naturales o artificiales (sintéticos). Aunque es cierto que la producción de muchas fibras naturales tiene un impacto medioambiental elevado, hay algunas razones que en términos generales las hace preferibles a las químicas:

· Podemos considerar que se obtienen a partir de materias primas renovables.
· Un mayor grado de compatibilidad con la piel humana; menor riesgo de reacciones alérgicas, de alteración de la sudoración y generación de malos olores.
· Son, por su propia naturaleza, biodegradables (excepto las minerales).

Pág. 340 del libro “Diseño Ecológico”, de Joaquim Viñolas Marlet.


El uso de fibras naturales contribuye a la disminución del calentamiento global dada sus características de biodegradabilidad (las fibras naturales pueden biodegradarse en meses mientras que los materiales sintéticos pueden tardar siglos).

Las fuentes de fibras sostenibles y renovables, que no precisan ninguna intervención química, son el camino que se debe seguir si queremos utilizar nuestros recursos de forma inteligente.


Aspectos Conflictivos

Los procesos de obtención a gran escala de fibras naturales implican la utilización de sustancias químicas sintéticas diversas (fertilizantes, herbicidas, plaguicidas) con un elevado poder contaminante si se utilizan de forma irresponsable y, que, además, a largo plazo inciden negativamente sobre la fertilidad de la tierra.

En los procesos de acabado, teñido e impresión se utilizan masivamente sustancias químicas muy conflictivas a veces extremadamente tóxicas (cromo, cloro, colorantes, azoicos, biocidas, antiestáticos, hidrófugos, bactericidas, retardantes de llama, espumantes siliconados, formaldehído, etc.).

Pág. 339 del libro “Diseño Ecológico”, de Joaquim Viñolas Marlet.


De la fibra al hilo

Todos los tejidos naturales provienen de fibras. Estas fibras naturales, ya sean de origen animal o vegetal, se hilan para convertirse en hebras o hilos, con los que se fabrica el tejido.

Fibra

El término fibra puede aplicarse a sustancias animales, vegetales o minerales y hace referencia a una estructura alargada, delgada y flexible. Existen variedades naturales y sintéticas, y pueden procesarse para crear hilos.

Hilo

Los hilos o hebras son fibras que se han unido para crear una extensión de fibras entrelazadas. Suelen tejerse para fabricar tejidos y pueden teñirse antes o después de dicho proceso.

Cardado

Cardar es el proceso de peinar fibras sin tratar o lavadas para prepararlas para el hilado. Pueden cardarse una gran variedad de fibras: pelos de animales, lana o algodón. El lino no se carda, sino que se trilla, es decir, el proceso por el que se separa el grano de la paja. También se utiliza el cardado para crear mezclas de distintas fibras o distintos colores.

En el cardado manual, las fibras se peinan con dos cepillos (cardas) hasta que se alinean más o menos en la misma dirección. Entonces, las fibras se retiran de los cepillos y se distribuyen de forma uniforme en balas, pequeños fardos de fibras, listas para ser hiladas.

El aparato empleado para hilar se llama rueda de hilar y puede ocupar desde el tamaño de una mesa hasta una habitación entera. Las fibras se introducen en una serie de rodillos que las alinean y les dan homogeneidad. Cuando se retiran de los rodillos, forman una masa estrecha y uniforme conocida como cinta cardada.

Peinado

El peinado se realiza tras el cardado, y proporciona un acabado más suave y homogéneo a las fibras y al futuro tejido. Se emplean cepillos para eliminar las fibras cortas, llamadas borras, y disponer las fibras restantes en la misma dirección, formando una bala uniforme.

Pág. 13 del libro “Telas para moda”, de
Clive Hallet y Amanda Johnston.


Fibras vegetales sostenibles

Dentro de las fibras naturales se priorizan las procedentes de vegetales, ya que son de carácter renovable y, además, por el hecho de ser organismos biológicos de menor complejidad, que en principio no están expuestos al dolor y al sufrimiento psicológico y fisiológico y se clasifican en:

Semilla (algodón, kapoc)
Tallo ramio (lino, cáñamo, yute)
Hojas (sisal, pita, esparto)

Pág. 340 del libro “Diseño Ecológico”, de Joaquim Viñolas Marlet.


Fibra de lino

Durante muchos siglos, el lino se ha apreciado por su incomparable tacto y su exclusiva apariencia. Expresa un lujo atractivo, auténtico y discreto que continúa imponiéndose a los caprichos de la fast fashion.

La fibra de lino posee propiedades prácticas únicas que, junto con su tacto sutil y delicado, han garantizado su longevidad en el mundo de la moda. Se ha convertido en sinónimo de elegancia clásica y relajada y es la opción ideal para estar cómodo cuando hace calor. Su frescura y su capacidad de absorción son mundialmente reconocidas y superan las de cualquier otra fibra natural.

El lino tiene un tacto agradable muy particular. Es una fibra suave y brillante, de textura casi sedosa, pero ligera y fresca. En tejidos gruesos, toma una estructura robusta y una mayor caída; en cambio, las telas más finas pueden adquirir una ligereza que evoca los tejidos de las antiguas culturas egipcia y griega.

El lino puro siempre estará presente en la moda contemporánea. Su rugosidad natural le otorga un carácter inconfundible, y sus propiedades antiestéticas hacen que se desprenda del cuerpo y ondule con el movimiento.

El desarrollo de nuevas mezclas y acabados para el lino garantiza que esta antigua fibra siga presente en la demanda del consumidor moderno. Las mezclas sintéticas consiguen que se arrugue menos, crean nuevas y fascinantes texturas y ofrecen otros aspectos que seducen tanto a primeras marcas como a mercados que ofrecen precios competitivos y desean proveerse de productos de lujo antes inalcanzables.

El lino es la fibra ideal para el calor.

Existen diferencias en la calidad de la linaza. La que se cultiva en Europa occidental suele ser la mejor.

El lino es el hilo y el tejido procedente de las fibras del tallo de la linaza, la única planta celulosa autóctona de Europa occidental. Su cosecha es rentable desde el punto de vista comercial gracias a sus fibras, que se utilizan para fabricar ropa, cuerdas o papel. Crece en muchas partes del mundo, pero prefiere los climas templados temperados y un buen suelo donde prosperar.

Los tallos de linaza tienen una longitud de 60 a 120 cm, y la pectina agrupa en ramilletes las fibras de líber. La semilla tarda unos 100 días en desarrollar la planta, momento en que ésta se recolecta. Presenta flores pequeñas de cinco pétalos que florecen un solo días y pueden ser blancas o azules. Las plantas con flores azules tienden a proporcionar mejores cosechas. Las cápsulas del fruto contienen las semillas, que más tarde se convierten en aceite de linaza.

Sus colores naturales varían entre tonalidades de marfil, beis y gris. El blanco o el blanco puro sólo se consiguen mediante varios procesos de blanqueamiento.
Una vez eliminadas las impurezas, la fibra se convierte en higroscópica, absorbe hasta un 20% de su peso en humedad o transpiración y la libera a la atmósfera hasta quedar seca al tacto.

No retiene ni bloquea aire, ni tiene propiedades aislantes, lo que aporta frescor a la persona que la lleva. Es termostática y hace que el cuerpo se aclimate a los ambientes cálidos. Por este motivo, se dice que, en los lugares donde hace calor, las sábanas de lino permiten descansar mucho mejor que las de algodón.
La ligera rigidez del tejido evita que se pegue al cuerpo. Al contrario, tiende a separarse, por lo que se seca más rápidamente y elimina la transpiración.

Esta fibra es más larga que la del algodón, no desprende hilachas y no pica. No absorbe demasiado las manchas, que pueden lavarse a menor temperatura que el algodón, ya que la superficie de la fibra es más suave. A pesar de que el lino de calidad es caro, los productos confeccionados con esta preciosa fibra se consideran una inversión, ya que se mantienen en buen estado durante muchas generaciones.
Duradero y práctico, cuanto más lleva y se lava, más suave, liso y bonito queda. La superficie del tejido responde bien al planchado con vapor o sin vapor, y adquiere con él un acabado casi reluciente. Se cree que los gérmenes no pueden dañarlo y es resistente a la humedad.
Sus propiedades absorbentes naturales hacen que, en el proceso de teñido, sea capaz de absorber mucho color, que perdurará en buen estado durante mucho tiempo.

Pág. 136 del libro “Telas para moda”, de
Clive Hallet y Amanda Johnston.


Fibra de algodón

El algodón es la fibra natural más democrática y práctica de todas.

El atractivo democrático del algodón permite innumerables posibilidades de comercialización, desde los sectores más modestos hasta el diseño de vanguardia. Puede tricotarse o tejerse y puede adoptar un carácter exclusivo en prendas tan delicadas y ligeras como la gasa. Por otra parte, su atractivo también puede expresarse en tejidos resistentes tipo lona o en ligamento dril. Este es el caso del tejido más clásico y democrático que existe: la tela vaquera.

El algodón es muy cómodo y absorbente, y dependiendo del proceso al que se someta puede crear una prenda fresca o de abrigo, por lo que puede llevarse en cualquier época del año. La fibra cruda, en estado natural, forma unos capullos en forma de nube que ya evocan visualmente la comodidad del producto final.

Pág. 143 del libro “Telas para moda”, de
Clive Hallet y Amanda Johnston.


Análisis del ciclo de vida de los productos o de los procesos

Diseñar un producto de indumentaria desde la perspectiva de sus repercusiones medioambientales supone tomar en consideración los impactos derivados del ciclo de vida del mismo, es decir, de la totalidad de las fases productivas: no hay otra forma de minimizar el impacto global que minimizar el impacto de cada una de sus fases y de cada uno de los parámetros de impacto. Las fases implicadas que por lo general deben tenerse en cuenta son las siguientes:

Extracción de materias primas (obtención de fibras)
Confección de hilos
Confección de tejidos
Lavado
Teñido y estampado
Secado
Tratamiento de acabado (teñido o impresión)
Empaquetado (envase secundario)
Transporte
Confección (corte, confección de las prendas, planchado)
Empaquetado (envase primario)
Distribución (transporte hasta los puntos de venta)
Utilización (ciclos sucesivos de lavado y secado)
Gestión del residuo (transporte a vertedero, reutilización, incineración, reciclaje)

Pág. 339 del libro “Diseño Ecológico”, de Joaquim Viñolas Marlet.


Consideraciones relativas a las fases de teñido, estampación y acabado

Las fases de teñido e impresión representan con toda seguridad, el punto más conflictivo de la industria textil en el sentido ecológico: la parte más significativa de contaminación se produce como consecuencia directa de los productos utilizados y de los subproductos generados durante los procesos de teñido e impresión de los hilos o tejidos. Además requieren un consumo elevado de agua y generan efluentes altamente contaminantes; en menor grado suponen emisiones de gases a la atmósfera y requieren un consumo energético considerable. En ocasiones, los principales impactos no son los causados por las materias colorantes, sino por otras sustancias auxiliares.

Pág. 341 del libro “Diseño Ecológico”, de Joaquim Viñolas Marlet.


Camuflaje

Maite Méndez Baiges, comisariada del libro y la exposición en el Espai Cultural CAJA MADRID “Camuflajes”, destaca que el camuflaje funciona solamente si hay inmovilidad.

Esta muestra ofrece la riqueza de discursos, recursos y formas de llevar acabo la técnica del camuflaje como manifestación artística. La exposición está formada por el conjunto de obras que 33 artistas seleccionados de distintas nacionalidades han creado bajo la concepción del camuflaje, siendo éste protagonista y constituyéndose como uno de los intereses principales de la poética y el enfoque de sus discursos.

El libro se divide en tres modalidades de la técnica: la primera es la del mimetismo, basada en el reino natural, se aplica a paisajes urbanos y domésticos en los que el individuo desaparece o se funde con el fondo; la segunda ironiza el camuflaje militar respecto a su asociación con lo artístico; y la tercera y última se centra en el disfraz como forma de camuflaje en el medio social.

“Camuflajes”, de La Casa Encendida, comisariada por Maite Méndez Baiges y Pedro Pizarro.

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